Como Estimular A Un Bebe Para Que Hable

Esa edad tan divina de los niños cuando están empezando a hablar, ya dijeron sus primeras vocales, sus palabras y repiten todo como un lorito. El hablar para los bebés desde los 7 u 8 meses de edad es toda una aventura y para los padres que viven el aprendizaje diario también, además de las otras cosas que crecen y aparecen como: los dientes, cambios en la dieta, etc. En los primeros estadios mientras empiezan a gatear y balbucear palabras, la estimulación que podemos hacer con el bebé es por imitación, hacemos movimiento de boca con los labios cerrados con sonidos de contracción consonante: prrr;  abrir y cerrar la boca, sacar la lengua a diferentes velocidades, mover la lengua hacia todos lados, todas estas acciones para que el bebé las imite y favorezca su motricidad oral.

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Habla a partir de 1 a 3 años

A esta edad ya dicen más de una palabra, su vocabulario puede extenderse hasta 20 palabras o más y están empezando a combinar 2 para decir una frase: “tomo agua”, “mamá tete”, “carro rojo” frases muy sencillas que puede repetir sin dificultad. Es muy común que los niños echen “lenguaradas” que quieran mantener una conversación e imitan los sonidos de las palabras que quisieran decir, pero que todavía no lo hacen o no las conocen; por eso es importante que los involucremos en las conversaciones y le preguntemos cosas sobre lo que está ocurriendo: si estamos en la cocina y vamos a cocinar, preguntarle que frutas o vegetales estamos usando de qué color son, que le gusta comer, como se llaman los platos que estamos preparando.

Estrategias de comunicación

Otra estrategia es repetir palabras con él de objetos conocidos y nuevos tantas veces como sea necesario para que se las aprenda y reconozca. Y entonces con esto jugar a la adivinanza de palabras. Le preguntamos palabras que él sepa cómo se llaman y que las repitan en voz alta para que los demás escuchen que él se las sabe y celebrar su repetición, cuando se encuentre con un objeto que no sepa como se llame, decirle la palabra al oído y que igualmente la repita en voz alta y celebrar su pequeño triunfo para generarle confianza y reforzar el aprendizaje de vocabulario y del lenguaje.

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Luego por neuroasociación comprenderá su significado, en nuestro lenguaje, quedará fijada la palabra con el objeto, cosa o acción y así podrá repetirlo, el proceso parece sencillo pero tarda bastante tiempo hasta que se aprende definitivamente.

También al final del día, ya cuando nos vamos a dormir y estamos en el ritual del sueño de noche con el bebé, podemos hacer un recorrido por las cosas que hicieron en el día: con quien comió, que jugó y con quién, con quien salió al parque, de qué color era la fruta que comió, así afianzamos las palabras aumentamos su vocabulario y se divierte. Preguntarle su nombre, el nombre de mamá y de papá, de los hermanos, de las mascotas, abuelos, en donde vive, que país, ciudad aquí es el mejor momento para afianzar principios, valores, confianza, autodeterminación, religión, símbolos patrios, colores, animales, comidas, lugares, números, formas geométricas, tamaños, canciones infantiles, en fin todo aquello que haga de forma repetitiva para que e bebé aumente su vocabulario y o podamos ayudar a hablar y expresarse cada día mejor con sus familiares.

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Involucrarlos en las conversaciones haciéndoles partícipe de lo que está ocurriendo a su alrededor, con información para su nivel, y escuchando lo que dice así no se le entienda inicialmente, pero poco a poco repetimos las palabras correctamente con él sin decirle que está mal sino, diciéndolas nosotros correctamente y se haga la autocorrección.

Escuchar música variada, cantarla e invitarlo a que cante es muy estimulante porque está acostumbrando al oído a escuchar otras voces, otros acentos, otras velocidades de comunicación, voces graves, agudas; diferentes ritmos también involucrarlo con la canción. Hablarle sobre la historia de la música, de lo que pasos con esa canción que siempre recuerda, le gusta y canta mucho. Los niños a todas las edades son muy curiosos y conversar con ellos sobre las cosas que nos gustan, apasionan y emocionan nos acerca más a ellos y tenemos más conversaciones con el tiempo.

Cuando mi hijo menor comenzó a hablar, yo pasaba tiempo con el jugando a soplar y mover la boca muy rápidamente, el me imitaba para poder seguirme en el ritmo; en una de esas  involucré los labios con los dientes y el bebé se mordió la boquita sin querer, uy empezó a llorar y llorar sin que nada lo calmara, en esos momentos un helado dulce no cremoso hizo su magia empezó a reírse y comerse el helado tranquilamente y los dientes en esos ejercicios mejor no usarlos para evitar accidentes, luego un programa de televisión que sea de su favorito para distraerlo de lo ocurrido, por supuesto mirar la tele con él y seguir jugando sin hacer un drama para que siga practicando q o. Así ocurrió, se convirtió  en un parlanchín, habla con una fluidez que a veces hay que levantarle la mano para poder hablar jajaja.

Lo cierto es que hay que asistir a los niños para que despeguen en el habla, se diviertan y se establezca un vínculo estrecho entre los dos.

Interesantes:

Hasta la próxima!!!

Lcda. Mary Rondón

Autora del libro “Poderes Sanadores”



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